La aplicación profesional de flúor consiste en colocar un preparado sobre los dientes cuando puede aportar protección adicional frente a la caries. No equivale a un blanqueamiento ni a eliminar manchas. Su finalidad es ayudar a que las superficies dentales resistan mejor la acción de los ácidos.
Qué ocurre en el esmalte
El esmalte pierde y recupera minerales a lo largo del día. El flúor ayuda a favorecer ese equilibrio. Sin embargo, no puede reconstruir cualquier cavidad. Una lesión que necesita tratamiento debe valorarse por separado.
Quién puede necesitar protección adicional
Importa el riesgo de caries, no solo la edad. El dentista considera las caries previas, la higiene, la alimentación, la sequedad de boca y las raíces expuestas. El producto y la frecuencia se adaptan a esos factores. No todas las personas necesitan la misma aplicación en cada visita.
Después de la aplicación
Las indicaciones sobre comer, beber y cepillarse dependen del producto utilizado. Pídelas antes de salir de la consulta. Las instrucciones de una visita anterior pueden no servir para otro preparado.
La prevención diaria sigue basándose en el cepillado con una pasta fluorada adecuada, la limpieza interdental y evitar el consumo frecuente de alimentos azucarados entre comidas. El tratamiento profesional complementa esos hábitos. En los niños, la cantidad de pasta y la supervisión deben ajustarse a la edad y a su capacidad para escupir.