La anestesia local bloquea temporalmente las señales de dolor en una zona determinada. Permaneces despierto y puedes comunicarte con el dentista. Se utiliza en muchos procedimientos, desde tratar una caries hasta extraer un diente.
Qué puedes notar
La ausencia de dolor no significa necesariamente ausencia de toda sensación. Puedes percibir contacto, presión o movimiento. Si aparece dolor, avisa enseguida, por ejemplo con una señal de la mano acordada antes. No tienes que esperar al final ni asumir que debes aguantarlo.
Qué información es importante
Comenta medicamentos, alergias, embarazo y reacciones anteriores durante una anestesia. Explica qué ocurrió exactamente. Un desmayo, palpitaciones y una reacción alérgica son situaciones distintas; los detalles ayudan a elegir la atención adecuada.
Al salir de la consulta
El labio, la mejilla o la lengua pueden seguir adormecidos durante un tiempo. Evita morderlos o quemarte con una bebida caliente. La recuperación de la sensibilidad depende del medicamento, la zona de administración y la respuesta individual. Sigue las instrucciones sobre la comida.
Contacta con la clínica si el adormecimiento dura bastante más de lo previsto. Una dificultad repentina para respirar o hinchazón de la garganta requiere ayuda inmediata. La anestesia local se diferencia de la sedación y de la anestesia general, que necesitan otras pautas de preparación y cuidados.