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Un diente retenido no ha erupcionado con normalidad y permanece total o parcialmente dentro del hueso o bajo la encía. Es frecuente en las muelas del juicio, pero también puede afectar a otros dientes, como los caninos. Su posición y su efecto sobre las estructuras próximas importan más que el nombre.

¿Siempre hay que extraerlo?

No. La decisión depende de los síntomas, las alteraciones existentes, la posibilidad de seguimiento y el plan general. Algunos pueden vigilarse y otros necesitan intervención. En ciertos casos se considera exponer el diente y guiarlo hacia su posición mediante ortodoncia.

Cómo se estudia su posición

La exploración se complementa con las imágenes adecuadas. Se valoran raíces vecinas, nervios y otras estructuras. Una tomografía no es obligatoria en todos los casos. Se indica cuando la información adicional puede cambiar el tratamiento.

Qué debes comunicar

Son relevantes el dolor repetido, la encía hinchada, el mal sabor o la dificultad para abrir la boca. Una hinchazón que aumenta rápidamente o problemas para tragar o respirar requieren ayuda médica urgente.

Pregunta por los beneficios y riesgos tanto del tratamiento como de la observación. Si se conserva el diente, acuerda cómo se controlará. No tener dolor puede ser compatible con necesitar revisiones, pero no justifica por sí solo extraer preventivamente todos los dientes retenidos.